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HISTORIA
La ciudad de Lugo tiene su origen en un campamento romano, cuyo emplazamiento
parece coincidir con el lugar ocupado por un castro, aunque algunos
supuestos digan que su nombre parece referirse a un lugar sagrado
de los celtas. Se discute, sin embargo, la época exacta de
su fundación, considerando que el campamento estuviese ya en
la época de Julio César o en la de Augusto. Esta última
hipótesis parece ser la más probable, de tal modo que
el campamento romano se instaló debido a las guerras cántabras,
y la ciudad surgió bien a lo largo de las mismas, bien al finalizarse.
Con posterioridad se convirtió en un importante centro urbano,
representativo de la cultura y del modus vivendi romano. Prueba de
ello son los mútiples vestigios de la herencia romana: la muralla
(siglo III), templos, termas, mosaicos, monedas y pinturas. Posteriormente
suevos y visigodos estuvieron presentes, en mayor o menor medida,
en la historia de la ciudad. En esta época tuvo lugar el Concilio
de Lugo (año 569), momento en que la Iglesia lucense adquirió
la categoría de metropolitana, pasando a depender de ella los
Obispados de Astorga, Britonia, Iria Flavia, Orense y Tui.
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La presencia árabe (un cuarto de siglo) fue, según
García de Valdeavellano, irrelevante. Muza ocupó la
vieja Lucus Augusti y la ciudad se entregó por pacto, por
lo que los hispano-godos lucenses lograron ciertas garantías
personales y religiosas. En el año 741 Alfonso I ocupa, sin
resistencia, la ciudad, promoviendo la instalación del Obispo
Odoario, quien comenzó la repoblación de la ciudad
y sus alrededores.
Estos primeros años de integración dentro del Reino
asturiano fueron para Lugo muy fructíferos: era la única
Iglesia metropolitana reconquistada. A lo largo de la Edad Media,
Lugo alternó épocas de mayor o menor auge, en el seno
de un mundo a la deriva; así, en el año 1085 la ciudad
es semidestruida por la rebelión de Rodrigo Ovekiz contra
Alfonso VI. Dentro de estas luchas tan frecuentes en la Edad Media
se encuadra el episodio protagonizado por Maricastaña, de
finales del siglo XIV: levantamiento popular contra el poder obispal.
Posteriormente, en los siglos XVI y XVII, Lugo perdió protagonismo
en Galicia, ya que en ese momento era Santiago la principal metrópoli
gallega.
Durante el siglo XVIII y, según el Padre Sarmiento,
Lugo experimenta cierta recuperación económica y cultural,
gracias a la labor de los ministros ilustrados de Carlos III y a
la labor destacada de los obispos Izquierdo y Armañá:
construcción del Camino Real de Madrid a La Coruña;
fundación de la Primera Sociedad Económica de Amigos
del País de Galicia; construcción de varios edificios
emblemáticos, como la fachada neoclásica de la catedral,
la fachada del palacio episcopal y el ayuntamiento. El siglo XIX,
se comienza con la guerra de la independencia puesto que las tropas
napoleónicas ocuparon la ciudad en 1809; las consecuencias
de la primera revolución industrial y de la Revolución
Francesa traspasan los umbrales lucenses: su designación
como capital provincial; el proceso de desamortización; la
creación de la primera imprenta; la publicación del
primer periódico; la fundación del Círculo
de las Artes y toda una serie de mejoras en el sistema de infraestructuras
que, hicieron de Lugo un centro con revitalización económica
dentro de la Galicia de entonces. En el siglo XX después
de la guerra civil Lugo comienza a adquirir un nuevo protagonismo
universitario y cultural: peatonalización del casco histórico;
el trazado de nuevas vías de circunvalación; la expansión
de la zona universitaria; la proliferación de espacios verdes;
la puesta en funcionamiento de grandes áreas comerciales
y la creación de espacios de dedicación exclusivamente
industrial. Con todo ello, la ciudad da una nueva imagen en donde
se percibe la voluntad de mantener y mejorar tanto su rico patrimonio
artístico, por una parte, como por el hecho de intentar acrecentar
la calidad de vida, por otra.
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Vestigios arqueológicos: Dolmen de Adai; Cueva de Fontesnovas
y Pena da Virxen; Castros de Locai, Marcoi, Matelo, Agro do Castro
(Bóveda), Castro do Recanto, Santa Cristina, Rebordaos; Castro
de Cotón (Albazoi); Castros da Croa y a Medorra en Piugos;
O Alto da Medorra (Gondar); Alto do Castro (Mazoi); Agro do Castro
(Prógalo); Defensas de Castronelas (Bacurin); Mosaicos e
innumerables restos arqueológicos romanos: termas romanas;
Puente romano; fortificación prerromana (San Bertomeu); Recinto
amurallado; Restos del primitivo urbanismo romano (Museo Provincial).
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